Danilo Dueñas

Marzo de 1991

 
 

En 1989 el museo de arte moderno la tertulia presentó en la exhibición Cinco Pintores Abstractos, por primera vez en esta ciudad la obra de Danilo Dueñas. El interés por los materiales expresivos, el color como elemento significante y los argumentos emocionales y simbólicos ya ocupaban su total atención en cuadros reflexivos, elocuente y potencializados a través de contundentes diseños. Luego he visto el trabajo de Danilo Dueñas intensificarse sorpresivamente. Su pintura siempre permanece en cuestionamiento y busca ahondar en emociones, gestos, superficies, cromatismo y formatos. La participación en el pasado salón Nacional de Artistas y en la II Bienal de Arte de Bogotá, fueron demostraciones elocuentes de su voluntad de pesquisa,  alterando cualquier clasificación ortodoxa. Danilo Dueñas no es de los artistas pegados a una fórmula ni limitado por una dirección o procedimiento. Su presencia es siempre un sinónimo de indagatoria, interrogantes y brillantes referencias a una interpretación del entorno y vivencias de los lugares recorridos o de la visualización de su cultura. Esa movilidad le ha dado a su trabajo un amplio espectro de acción, al tiempo que le ha facilitado la asociación libre y un abierto camino a la fantasía, donde sus resultados se mueven sin esfuerzo y con notoria elocuencia.

La pintura como reflexión, espacio, visión, sentimiento, parecen motivar esta última serie donde encontramos diversas propuestas como El Sembrador, y Josephine mira el Verde, Misionero de África, Cruz de Islandia,  donde cada obra parece plantear y solucionar al tiempo conflictos formales y cromáticos  propios del circuito exclusivo de la pintura-pintura. Es por su capacidad inventiva, la absoluta inconformidad que gobierna sus acciones pictóricas y el refinamiento inevitable que homologa su producción que Danilo Dueñas se ha convertido en uno de los profesionales más brillantes que aparecieron en la década de los ochenta.

 

Miguel González