Pinturas

Eduardo Pradilla. Noviembre de 1991

 

¿Qué es lo más importante para usted en su proceso creativo?

Hasta hace un tiempo lo más importante era el riesgo que se asumiera, ahora pienso lo mismo, pero considero que el riesgo debe ser más trabajado. No basta con lanzarse al vacío ciegamente, aunque hay momentos que requieren decisiones rápidas para dar paso a la intuición; sin embargo, a veces me cuesta trabajo diferenciar la intuición verdaderamente creativa del impulso que atropella continuidades necesarias. Valoro mucho las imá­genes que sin pretender ser originales y únicas lo son; en cierta forma es eso lo que busco. Sin embargo, ahora sé que no todos los cuadros pueden ser así, hay cuadros que no exploran territorios nuevos pero son tan o más importantes que los otros en términos del proceso general de la obra.

 

¿Le gustaría generar alguna ruptura? ¿Con qué?

Me gustaría generar una ruptura con la compulsión por la ruptura. Hoy creo más en la continuidad. Continuidad y ruptura son parte del proceso creativo, pero se viene haciendo hace mucho tiempo demasiado énfasis en las rupturas, se han vuelto normativas y artificiales.

 

¿Cree que la originalidad es importante?

Sí, pero una originalidad nacida por el crecimiento y diferenciación progresiva de la obra.

 

¿De qué naturaleza son sus símbolos?

En ocasiones herméticos, otras veces culturalmente más accequibles, pero en general vinculados al tejido contextual de cada obra.

 

¿Qué le interesa más: la expresión o la comunicación?

Anteriormente la expresión, ahora estoy más interesado en la comunicación.

 

¿Qué es el espacio para usted?

El espacio es uno de los ejes referenciales que ubican al hombre.

 

¿Qué espacio quiere ocupar?

El espacio de mi tiempo.

 

¿Hace alguna referencia al tiempo en su obra? ¿De qué manera?

Sí. De dos formas: una procesual, que estaría dada en esa secuencia de acciones que ejecutadas en el tiempo hace que la obra llegue a ser ella misma, es decir, que exista, que sea. Y otra sería un tiempo más referencia!, en cuanto a que intervendrían de una forma más simbólica los iconos del pasado como conciencia de nuestra circunstancia histórica y nuestra perte­nencia a una determinada cultura. Esto tendría que ver más con el recuerdo y la memoria colectiva que con un tiempo vivencial.

 

¿En que se caracteriza para usted la experiencia contempo­ránea? ¿Es importante esto para la concepción de su obra?

En la visión del vacío y del fragmento. Creo que la experiencia de este siglo ha tenido que ver con la percepción del absurdo que nace de la contempla­ción del vacío y la fragmentación de la realidad, la relativización del centro y la disolución de las armonías. La comprensión de esta realidad ha sido importante para mi obra en el sentido de abrirle dos posibilidades: una sería la aceptación y la permanencia en el espacio del fragmento, es decir habi­tarlo, y otra (tal vez están íntimamente relacionadas) la construcción de un cuerpo a partir de sus ruinas.

 

Cuestionario elaborado por Carolina Ponce de León

Biblioteca Luis Ángel Arango. Nuevos Nombres Seguimiento