Danilo Dueñas

Danilo Dueñas. Abril de 1994

 

Una de las señales más provocadoras del arte que se suceden en la actualidad es su propia capacidad de sojuzgarse. En el anhelo de reflexionar en torno a tratamientos y alcances, la práctica artística convierte sus emociones y objetivos en el principal protagonista. Esos gestos voluntarios apasionados y a veces iconoclastas asaltan en gran medida el ser contemporáneo.
Danilo Dueñas presentó un objeto mural de considerables dimensiones en el pasado Salón Regional de Bogotá, donde mereció uno de los premios. Esta pieza hace parte de su serie más reciente titulada Enchapes, trabajos producidos subrayando la experiencia directa sobre los objetos y usos, y trasladándolas descontextualizadas al ambiente museal.
Dueñas recicla sus opiniones y capacidad emotiva para albergar fragmentos constructivistas de un diseño popular, tanto ciudadano como rural. Al extraerlo de su ámbito lo magnifica y manipula para que emane energía sentimental en cuanto a las texturas, coloración, dimensiones y especial ubicación en el espacio.

Dueñas se sitúa como artista en el vértice de los acontecimientos intelectuales. De cierta manera se comporta como un sicólogo o como un antropólogo, aunque su mirada y voluntad hacen prevalecer el objeto en forma de advertencia visual. Consigue paralelamente desestabilizar definiciones rígidas y se vuelve interrogante oportuno. El mueble buscado, discriminado y ofrecido como vehículo de dudas, es el ingrediente principal del arte que simula y se camuflan presentado por Danilo Dueñas.
Su eficacia reside en su propia capacidad de ser pregunta y respuesta, es un segmento que también incluye el cuestionamiento y no descarta la duda, sus trabajos logran convertirse en paradojas intelectuales y también estéticas.

 

Miguel González