Escalas

Juan Fernando Herrán. Agosto 2008

 

 

 

El proyecto Escalas toma como punto de partida la amplia presencia de la escultura pública en la ciudad de Medellín, característica resultante de un esquema gubernamental que a partir de 1982 y por más de una década apoyó y fomentó las iniciativas escultóricas que hicieran parte del espacio urbano. Consciente de que dicha política definió en un alto grado la relación de la ciudad y la escultura, busqué en el espacio público de las zonas periféricas de la urbe, elementos y configuraciones tridimensionales que no pudieran ser catalogadas como obras artísticas pero que sin embargo pudieran vincularse con una noción expandida de la escultura contemporánea. Así, encontré gestos que daban razón por un lado de los procesos constructivos que definen la fisonomía de dichas áreas y por otro que dichos esquemas tridimensionales dejaban entrever un universo donde se manifiestan simultáneamente los aspectos prácticos, idiosincrásicos y simbólicos de la población.

Las imágenes fotográficas que hacen parte de Escalas revelan en primera instancia el hecho de que los habitantes de estos barrios de invasión realizan un acto de posesión territorial donde se conquista y domina la topografía. En un segundo nivel, que la conformación física del espacio público es el resultado de una serie de procesos arquitectónicos de carácter dinámico y participativo por parte de los pobladores que obedecen y son la consecuencia directa de la necesidad de construir un lugar propio que le permita al habitante participar de la noción de ciudad y de “progreso”. De esta manera, las ideas de lo público y lo privado se implican y se vuelven interdependientes. Sin embargo, dichos procesos no dejan de ser contradictorios y paradójicos. En determinadas ocasiones, el esfuerzo, la persistencia y el empeño logran su objetivo mientras que en otras circunstancias se impone la ausencia, el fracaso y la derrota.

Dentro de la serie fotográfica se le da un especial protagonismo al motivo de la escalera. Ésta refleja de diversas maneras el universo material, imaginario y simbólico de los habitantes de estas zonas. Da cuenta de las condiciones de excepción del territorio y de la manera como éste es colonizado. Representa así mismo un esquema eficaz para negociar la dura realidad imperante, y asumir que dicha condición sólo puede ser doblegada por medio de la obstinación y la resistencia. La escalera finalmente, subraya la condición de tránsito de la población y la distancia tanto física como mental entre el lugar de su morada y la ciudad, que se vislumbra como distante, ajena y referencial.

 

Juan Fernando Herrán