Happy Days

Juan Mejía. Julio 2010

 

 

-Oh, you are going to talk to me today. This is going to be a happy day.
–Samuel Beckett

 

Hace un tiempo veíamos esa triste obra de Beckett, sobre una señora que se encuentra enterrada en su matrimonio, en su pasado, y en una montañita de tierra que la va cubriendo hasta el cuello. Su esposo sólo le gruñe un monosílabo en toda la obra.

Hace más tiempo veíamos el programa retro de televisión setentero, que ponía situaciones cómicas de unos adolescentes de los años cincuenta, notablemente el nerdo Richie y el rockero Fonzie. El sexo, el estudio, los papás. Era algo como “That 70’s show” pero antes, y sin la parte de la marihuana. Bueno, y Mrs. Cunningham no tenía esa risa tan chistosa de la mamá de Eric.

Como la “Educación sentimental”, como la belleza o como la democracia, “Happy Days” es un concepto, y como tal, con un alto grado de abstracción, que hace que cada uno lo entienda a su manera. Una invitación que hice a varios amigos a escribir un cuento con este título para una versión anterior de este proyecto, llevó a unos resultados muy diversos. Algunos con tonos nostálgicos, otros irónicos, otros ilusorios, otros confesionales, otros políticos y otros poéticos. Pocos, paradójicamente, eran felices.

En estos tiempos difíciles, pero, qué tiempos no han sido difíciles, los “happy days” parecen aludir al pasado, o al futuro, o a otro tiempo. Como si se tratara de una utopía o de algo que no existe. Para mí, sin embargo, tienen que ver con los días de creación, los más difíciles.

 

Juan Mejía