Alta Decoración

Gustavo Niño. Septiembre 2011

 

 

Gustavo Niño

“Alta Decoración”

 

Imagine una casa vacía, una casa que a pesar de estar vacía, esté bien decorada. Imagine tal vez una casa en la que sus paredes están decoradas – tan sólo- con otras paredes.

 

La mayoría de guías para aprender a pintar que podemos encontrar en la sección de descuentos de alguna librería-papelería suelen enumerar paso a paso, el aprendizaje y realización de una pintura basadas en aspectos como forma, color, textura, acabados, composición, herramientas a utilizar y cómo estas deben ser utilizadas. Si bien es usual que se ejemplifiquen los pasos a seguir mediante imágenes como jarrones, mujeres desnudas o paisajes, estos conceptos son constitutivos de cualquier pintura y definen lo que es o lo que puede llegar a ser la pintura, más allá de su bidimensionalidad o de su soporte.

 

Me gusta pensar que estos conceptos propios de la pintura tradicional pueden encontrarse también en lugares cotidianos y que no son comprendidos o pensados como Arte. En fachadas de casas, en el diseño industrial, en los supermercados y sus productos, en avisos, y por qué no, en la decoración de interiores. Es así que el pintor, desde la aparición de industrias dedicadas a crear diversos tipos de pinturas y materiales para decorar los espacios que habitamos, puede echar mano de estos productos para realizar pinturas tradicionales y porqué no, a su vez decorativas.

 

En “Alta decoración”, la inspiración proviene del estante, de los productos disponibles, de lo que allí se encuentra porque se vende bien, de lo que aún no ha sido descontinuado. “Alta decoración” es un inventario, es un muestrario. A diferencia del cliente usual que compra únicamente lo que necesita, en esta oportunidad se compró todo lo que se encontró, conservando el nombre que la industria le pone a sus productos.

 

Gracias a la proliferación de almacenes como Home Depot, Tugó, Easy o Homecenter y el diseño industrial, la decoración de donde habitamos es la forma en que el pensamiento pictórico entró al hogar. Objetos como lámparas, muebles o tapetes se eligen en función del color de la pared o viceversa, o de cómo combinan, o de cómo “se verían” al lado de otros. De la misma manera entonces, puede llevarse el pensamiento industrial y decorativo a la pintura tradicional.
Es así como la decoración surge como una posible forma de pensamiento visual de la cotidianidad, más que como algo accesorio a las cosas. La decoración no es un valor extra de la pintura sino su propia naturaleza.