Colectiva Todos Ponen

Carlos Andrade

 

 

Colectiva todos ponen

 

Desde un primer instante me llamó poderosamente la atención que Carlos Andrade tomara la decisión de titular esta exposición individual suya “Colectiva todos ponen”. Fue cuando recordé que su anterior exposición individual se había llamado “Anónimo” y caí en cuenta que ambos títulos compartían la intención de problematizar su condición de autor frente a su propia obra.

 

Pero, ¿por qué lo hace, si hasta los artistas que no tocan su obra sienten que no por eso son menos autores de ésta que si la hubieran hecho con sus propias manos? Además, éste no es el caso con las obras de esta exposición. Es más, varias de ellas (las hechas en la década de los 90) tienen una alta carga gestual y en este sentido cada trazo lleva la huella del artista, una huella física que hace innegable su autoría.

 

Uno puede tejer varias hipótesis al respecto.

 

Puede ser que, como las piezas presentadas corresponden a tres momentos de su obra, el artista considera que los cambios formales y conceptuales que ha tenido su obra en el tiempo corresponden a un yo diferente, y por lo tanto a artistas diferentes. Puede ser que, frente a la discontinuidad temporal de las obras en esta muestra, el artista intuya que al espectador le será imposible asir un artista-yo unificado, y verá en la obra varios Carlos Andrades, tocayos entre si, pero que no corresponden necesariamente al mismo que estará físicamente presente durante la inauguración. O, ¿será que esta multiplicidad de yos que aparentemente plantea el título de la exposición es una estrategia del artista para liberarse del peso de ser reconocido por un solo tipo de práctica artística, de rehuir la malinterpretación de la “coherencia” como un valor artístico supremo?

 

Otra manera de aproximarse al problema autoral sugerido por el título es mirando detenidamente lo que es constante en las obras de la muestra. Cada una incluye alguna referencia que nos es familiar, todas ellas imágenes reproducidas masivamente, desde imágenes de Gráficas Molinari, pasando por el loro del límpido Patojito, hasta los motivos decorativos que adornan los manteles Made in China. En este sentido, puede uno pensar que en cada obra de Carlos Andrade existe un nivel de colaboración, que la gramática que utiliza para construir sus obras hace que cada una tenga, además de él, varios autores (así muchos de ellos sean anónimos). Así pues, el título “Colectiva todos ponen” sería una declaración ética, en la que el artista no piensa su proceder como el de un apropiacionista, sino como el de uno más en una cadena de producción de imágenes, en la cual este contribuye con una capa más, así esta capa sea la última y definitiva, que redirecciona inexorablemente nuestra interpretación.

 

Ante la duda de cuál de todas estas hipótesis sea la más acertada, me arriesgaré a decir que, para Carlos Andrade, todas deben tener algo de verdad, y que, en definitiva, lo que quiere insinuarnos es que, cuando veamos su exposición no nos detengamos tanto en buscarlo a él, como en observar detalladamente las diferentes capas en cada obra, los diferentes momentos y contextos en que fueron creadas.

 

 

Juan Sebastián Ramírez