Alzadas

Gustavo Niño en la V I T R I N A, 9 de noviembre al 15 de diciembre del 2017

 

ALZADAS

 

Recientemente se inauguró en Bogotá una exposición llamada “Mi querido abstracto”, que es como aparentemente se dirigía en sus cartas Álvaro Mutis a su amigo Eduardo Ramírez Villamizar. Pues resulta que yo también tengo un amigo abstracto. Él ha hecho coloridos ensamblajes, esculturas y muchos cuadros que cubre con lustroso esmalte. Ha experimentado con todo tipo de abstracción geométrica, sistémica y programática, referenciando movimientos y estilos expresionistas, geometricistas, suprematistas y de color field, y haciendo capas y drippings con texturas y sin texturas, con gesto y sin gesto, con maña y sin maña. Es como un niño jugando, pero muy riguroso con las propias reglas de juego que se impone. Como un artista conceptual, hace series de todas las combinaciones posibles de unas mismas formas o de una reducida gama de colores. Hace de la pintura esculturas y de la escultura pinturas. Gran conocedor de la historia de la pintura abstracta y heredero por varios caminos de la abstracción en Colombia, mi amigo es además un ironicista que junta esta tradición con los materiales y las formas de la decoración doméstica de la clase media de este país. Compra sus materiales en Home Center y se apropia de sus líneas de diseño. Se aleja así de las corrientes misticistas y materialistas del arte abstracto y lo vuelve pop.

 

Esta vez hizo una serie cuyo soporte inicial es el vidrio, pintando de adelante para atrás. Lo que primero pinta queda en la superficie, la cual además queda planita planita. Esta técnica rebasa las exigencias de planitud de la pintura esgrimidas por Greenberg en los años cincuenta del siglo pasado, y se inscribe en el momento actual donde toda nuestra información está suministrada a través de una pantalla hiperplana y luminosa. Lo que pasa es que luego mi amigo abstracto levanta esas capas de pintura pura y las monta en lienzos, donde de nuevo adquieren sus texturas habituales, como para que no digan…

 

Ahora también hizo una columna, el arquetipo de la verticalidad, de la erección, inspirada en nada menos que el piso de su taller. El taller que es el garaje de su casa y que tiene un piso de baldosas típicas colombianas. Es muy chistoso mi amigo, todo lo va cambiando.

 

Tendríamos que volver a andar en bicicleta y tomar unas cervezas por ahí.

 

 

–Juan Mejía